Son muchas las páginas web que dedican horas y horas a recomendarte uno u otro saco de dormir (alguna verdaderamente buenas). También son muchos los catálogos de los diferentes fabricantes que mediante diversos test sitúan sus sacos de dormir en lo más alto de la pirámide.

Pero si un día hiciéramos un estudio serio en lo concerniente a los usos de los distintos sacos en relación a sus rellenos, construcción, pesos etc., veríamos que para un mismo tipo de construcción, un mismo tipo de pluma y una misma cantidad de relleno las variaciones de la temperatura de uso varían bastante de unas marcas a otras.

En Plumas las Cruces somos muy conscientes de la importancia de la regulación y somos perfectos conocedores de la norma que regula la temperatura de los sacos (UNE EN 13537), así como de los test que se realizan para acreditar las temperaturas de un saco.

El someter nuestros sacos a estos test, no nos supondría un esfuerzo, ni siquiera un esfuerzo económico, ya que estos test son relativamente asequibles (aprox. 400 € por saco testado), pero nosotros pensamos y llevamos años defendiendo que cada persona es un mundo, que en la temperatura interior de un saco intervienen factores como:

  •          La actividad desarrollada
  •          La complexión de la persona
  •          La distinta producción de calor de cada una
  •          La climatología exterior
  •          La sensibilidad al frio
  •          El habito a dormir en el saco
  •          El estado físico general
  •          La alimentación
  •          El aislamiento del suelo
  •          Protección al viento

Podríamos seguir enumerando durante bastante tiempo factores que influyen a la hora de dormir en un saco.

Nosotros confiamos en la experiencia de nuestros clientes y en el uso que se le quiere dar al saco. Nos basamos en que una buena calidad de relleno debidamente repartida en el saco, con una buena construcción y con unos buenos materiales pueden conseguir el saco adecuado.

Al elegir un saco de dormir, es necesario valorar nuestras necesidades partiendo del uso que le vamos a dar. No es lo mismo un saco para camping que para montaña.

Lo ideal sería tener un saco para verano y otro para media y alta montaña pero muchas veces esto no es posible con lo cual debemos de seleccionar un saco que se adapte lo mejor posible al uso más normal que le damos y luego ir adaptándonos a las circunstancias.

Normalmente hay varios tipos de sacos dependiendo de la actividad.

  •          Sacos para expediciones y grandes alturas. Son sacos preparados para las más bajas temperaturas. Siempre suelen llevar una cantidad que ronda los 1,200 kg de relleno del mejor Duvet. Son sacos con todos los complementos de confección necesarios para “hermetizar el saco”, collarín térmico, tapetas en las cremalleras, cabezal preformado con teja etc.

 

Hay expediciones que para los campamentos de altura utilizan sacos más livianos. Hemos fabricado sacos con un relleno de únicamente de 450 gramos para expediciones a 8.000 metros, porque el alpinista tenía muy claro que siempre lo iba a utilizar en combinación del mono de plumas.

 

  •          Sacos para alta montaña o los llamados de 4 estaciones. Son saco similares a los anteriores, pero normalmente con algo menos de pluma. Suelen ser siempre para temperaturas bajo cero hasta los - 20 º C.

 

  •          Sacos de trekking o 3 estaciones. Sacos ligeros que en algunos caso cubren temperaturas bajo cero, aunque no muy frías. Son normalmente utilizados en tiendas, refugios y algún vivac ocasional. En estos sacos suelen ser más ligeros en el relleno y aquí sí que debemos de “jugar” con una combinación de prendas para adaptarnos a los diversos usos.

De todas formas en Plumas las Cruces nos gusta hablar con nuestros clientes, antes y después de fabricarles un saco. De esta forma sabemos cómo funcionan nuestros productos, sabemos por quién, como y donde se ha utilizado, para de esta manera intentar entre el cliente y nosotros buscar el saco más adecuado.

Vosotros sois nuestro laboratorio, y nuestro estándar de calidad.